domingo, 1 de agosto de 2010

No todo está perdido.

¿Por que cuando quieres que todo te salga bien el destino se pone en tu contra?

No quería aceptarlo pero Karla, la amiga de mi prima, se me había metido entre ceja y ceja. Por un lado quería invitarla a salir, pero por otro me detenía el que -según Rox- tiene novio. Salir "inocentemente" no tiene nada de malo, ¿no?, pero soy de la idea que si le pedaleo la bicicleta a alguien, la vida me iba hacer pagar de la misma manera.
Sin embargo, el otro día acompañe a mi prima al centro comercial y también fue... Karla (¿¿No es esa una señal??) Yo saque mis mejores chiste para caerle bien y pasando un rato ella me dijo que quería ver la expo que estaba en el MUAC.

-¡Ah yo también quiero ir!, ¿Quieres que te acompañe?, dije.
-No estaría nada mal, me dijo, vamos pues...

El sábado siguiente fuimos al museo y ya tenia el plan de llevarla después a comer. No te miento tardamos ¡DOS HORAS! en llegar. Un trailer (¡argh!) se quedo atorado en un puente delante de nosotros, era imposible movernos. Al principio estábamos tranquilos, pero después de la primera hora, Karla resoplaba como toro (jamas había visto a una mujer resoplar) de tan desesperada que estaba, Yo ya moría de hambre, así que busque en la cajuela algo que pudiera aplacarla.

Encontré unos chocolates que no me pude comer, pero que Karla devoro. Para cuando llegamos al restaurante ya ibamos de malas y a mi no me daban ganas de decir babosadas (raro en mí). Apenas nos sirvieron la comida, le dimos con ganas, lo cual nos alivianó el carácter. Al rato ya estábamos platicando de otras cosas y el trafico estaba olvidado.
Total a la hora de pagar ¡tarán!, saque mi tarjeta de débito y la mande a la caja. Al poco rato regreso la mesera y pronuncio las cuatro palabras mas temidas para los que pagamos a través de ese medio:

-Su tarjeta no pasa.
-¿¿Como??, pero si tiene saldo, le dije, chéquela bien.
-Debe ser el sistema que anda fallando, dijo sin mas.
Con toda la pena del mundo tuve que pedirle a Karla algo de dinero para completar con el poco de efectivo que yo traía. Pero faltaba lo peor...

Subimos al auto, metí la llave, le di vuelta y no arranco. "¿Que pasa?", me pregunto. "No arranca, no sé por que, espera deja pensar que hago", le conteste medio de malas. Y es que si hay algo que me desespere es que se me pare el coche, decidí llamar al seguro y a ella enviarla en un taxi, pero como no traíamos mas dinero, lo íban a tener que pagar en su casa. Afortunadamente traía saldo en el celular (lo único bueno de toda la tarde), así que ella pudo hablar y avisar que iba para allá, Nos despedimos secamente, espere una hora mas a que llegara la grúa, treparon el coche y me fui a casa, Me sentía como un perro pateado.

En cuanto me tumbe en mi cama, sonó el cel. Era ella.
-Oye que espantoso fue salir contigo -
-Lo se, conteste. Lo siento de verdad no era lo que esperaba.
-Estoy segura que no, me dijo. Vas a tener que esforzarte para el próximo día,
-¡Ahhhhh!, ¿Otro día? (hasta los ojos me han de haber brillado), ¿cuando? 
-No sé. No estoy segura, Luego nos ponemos de acuerdo, ¿no? ¡Bye!
Bueno, fue un día horrible, pero no todo esta perdido... bueno eso creo, ¡ja! 

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